Una semana sin el eco del disparo de salida en ninguna pista cercana. Un paréntesis en el calendario que, lejos de ser un descanso, se convirtió en un microcosmos de trabajo, adaptación y espíritu de equipo para el grupo de velocistas del Vickyfoods. El silencio competitivo fue llenado por el crujir de la gravilla bajo los clavos, las risas entre series y el único suspiro agónico del barro en el cross que corrió Nazaret.
El Martes: La Fórmula de la Velocidad Resistente
El martes en la pista, con el reloj marcando las 19:00 hrs, el objetivo era claro: resistir manteniendo la chispa. Tras el calentamiento meticuloso –calle 8 crecientes, movilidad, drills y activación–, llegó el bloque principal. Los 500 metros para los del 400 . Esa distancia puente que quema por dentro. Tres repeticiones donde los objetivos (sub 1'20" para H, sub 1'30" para M) son un acertijo fisiológico: no es un largo puro, pero tampoco un sprint. Los rostros, tras cada una, lo decían todo. La recuperación de 10 minutos, sagrada, se llenó de pisadas nerviosas, algunos sorbos de agua y visita al baño.
300 metros para los cortos, fue un recordatorio de que, al final, la velocidad es la esencia. Tres destellos de acción pura (sub 40", sub 45") que dejaron las piernas con esa mezcla de pesadez y ligereza que solo da un trabajo bien hecho. Objetivo cumplido, y +5 puntos para el concurso interno "Forever Faster" en el bolsillo de Dani Alonso.
El Viernes: La Pirámide del terror.
El viernes a las 17:00 hrs trajo un cambio de textura. Tras el rodaje introductorio, la sesión se volvió elástica y explosiva. Multisaltos y pliometría para convertir las piernas en resortes. Luego, la prueba reina del día: la pirámide mixta (60/100/150/300/150/100/60). Un ejercicio de control y cambio de marchas mental. Subir en distancia, afrontar el vértigo del 300 en la cúspide, y bajar gestionando la fatiga. La indicación "90% clavos en la bajada" fue clave: no relajarse, sostener la técnica cuando el cuerpo pide rendirse. Una coreografía exigente que prepara para cualquier escenario en carrera.
El Sábado: Gym y Salidas
Sábado mañana. Planes específicos y salidas, buscando esa eficacia de gesto que luego marca la centésima en la pista. Un entrenamiento táctico de sensaciones.
La heroína Solitaria: Nazaret y el Barro de Venta de Baños
Mientras el grupo tomaba día de descanso, Nazaret escribía su propio capítulo de sacrificio. El Cross de Venta de Baños le esperaba con sus condiciones clásicas de invierno: terreno embarrado, frío y una dureza que poco tiene que ver con la pista lisa. Correr un cross siendo velocista es un acto de amor al esfuerzo puro y una inyección de resistencia mental brutal. Cada zancada en el fango, cada cuesta resbaladiza, fue un depósito de fortaleza para cuando vuelva a su terreno: la recta. Su desempeño, ya es una victoria por sí sola dentro del grupo. Es el recordatorio de que el atletismo tiene muchas caras, y la tenacidad es la moneda común.
El Lunes: La Escalera al Cielo
Con el entrenamiento dominical desplazado, el lunes 22 a las 12:30 en Parquesol se pondrá broche de fuego a la semana. Tras el rodaje, llegaran las temidas y amadas escaleras. Dos series de esfuerzo progresivo, un juego cruel con la acumulación de ácido láctico. Para rematar, 4 "doble farola" con la misma secuencia, un trabajo específico de aceleraciones cortas y repetidas. El colofón será una contrarreloj final con la misma progresión, donde sacar lo último que queda en las piernas y en la cabeza. Una sesión para forjar carácter, para aprender a sufrir y a mantener la forma cuando todo arde.
El concurso Forever Faster queda así tras esta semana:



