Desde el 29 de agosto hasta el 30 de junio, el grupo de velocistas de Vickyfoods ha completado 147 sesiones de entrenamiento, construyendo mucho más que una preparación deportiva: ha construido identidad, carácter y una forma de entender el atletismo.
Más de 25 atletas han pasado por el tartán, por las calles de velocidad, por los rodajes de técnica y por los días duros en los que el cuerpo duda, pero el grupo sostiene. Ha habido mejoras significativas en marcas personales, algunas de enorme valor competitivo, y una presencia constante en campeonatos de España, además de una participación muy nutrida en campeonatos autonómicos, tanto en aire libre como en short track. Pero, sobre todo, ha habido continuidad. Y en el atletismo, la continuidad es una forma silenciosa de excelencia.
Daniel Alonso: el último gesto de la temporada
La temporada no se cerrará del todo hasta este próximo fin de semana en Castellón, en el Campeonato de España Sub18. Allí, Daniel Alonso pondrá el broche final a este viaje colectivo con una carta de presentación que ya habla por sí sola: 48”85 en los 400 metros.
No es solo una marca. Es un punto de madurez. Es la confirmación de un proceso. Es el eco de 147 sesiones condensadas en 48 segundos de verdad. Castellón será escenario, pero la historia ya viene escrita desde mucho antes. Dos temporadas seguidas sin prácticamente descanso.
El equipo, la idea, el juego
Este año ha tenido un envoltorio especial: el desafío Forever Faster, no como lema vacío, sino como provocación constante. Una forma de mantener viva la motivación, de empujar la calidad del entrenamiento, de exigir rendimiento sin perder el componente humano.Se ha jugado a algo serio: a entrenar con intención. A competir incluso en la rutina. A convertir la exigencia en un lenguaje común. Y dentro de ese juego, ha habido espacio para el error, para la mejora, para el cansancio… y también para la alegría compartida de ver progresar a un compañero.
Porque el atletismo, cuando es honesto, también es eso: un juego de verdad.
Un club, una dirección, una forma de entenderlo
Todo este camino se ha recorrido dentro del entorno del club de Isaac Viciosa, con la dirección de Chechu Martín como entrenador, construyendo un modelo de trabajo donde la velocidad no es solo un gesto físico, sino una consecuencia de la disciplina, la técnica y la constancia.
Lo que queda cuando baja el volumen
Quedan los registros, sí. Quedan las listas de inscritos, los rankings, los topes personales. Pero lo que realmente permanece no siempre se puede medir.
Queda la primera vez que alguien bajó una marca que parecía inalcanzable. Queda el entrenamiento en el que un atleta entendió su carrera de otra manera. Queda el compañero que empujó sin competir. Queda la sesión que parecía rutinaria y terminó marcando un antes y un después.
Y queda algo más difícil de explicar: la sensación de pertenencia a un grupo que ha aprendido a sufrir y disfrutar en el mismo gesto.
Mirada a la temporada 2026–2027
Ahora el tartán se queda en silencio unos días. Pero no se cierra. Porque este grupo ya no empieza de cero cada año. Empieza desde lo construido.
La temporada 2026–2027 no será una continuación automática. Será una nueva oportunidad para ir más lejos, más fino, más rápido y más juntos. Para consolidar lo conseguido y volver a incomodarse en la búsqueda de mejorar. La pista volverá a abrirse. Las series volverán a doler. Las marcas volverán a caer… o a resistirse. Y cuando eso ocurra, todo este camino tendrá sentido.
Buen verano.



